
¡La educación es mi faro!
Los turistas se reúnen en la entrada del safari y charlan entre ellos. Están ansiosos por comenzar la excursión del día, emocionados por ver la famosa belleza natural de Tanzania. Pero cuando su guía comienza a hablar, guardan un respetuoso silencio.
La guía es joven, pero segura y profesional. Responde a las preguntas del grupo, pasando con facilidad del francés al inglés para adaptarse a las diferentes nacionalidades. Los turistas no pueden evitar quedar impresionados, no solo por sus conocimientos, sino también por su pasión.
Y Beatrice también está muy orgullosa de sí misma.
De vuelta al presente, Beatrice, de 12 años, sonríe para sí misma antes de volver a centrar su atención en los deberes. Su sueño —convertirse en guía turística y ganarse bien la vida mientras comparte la belleza natural de su país— aún está a unos años de distancia. Pero el sueño nunca le ha parecido más real que ahora mismo.

La escuela trajo consigo más retos. La mayoría de los estudiantes, y profesores, se encontraban en la misma situación que Beatrice. Las aulas estaban abarrotadas. Los profesores utilizaban materiales y métodos obsoletos. El agua corriente limpia era un lujo inexistente. El hambre y las enfermedades impedían incluso a los estudiantes más aplicados alcanzar su máximo potencial.
Aun así, Beatrice se aferró a su sueño. Trabajó con diligencia en la escuela y en casa, con la esperanza de que su perseverancia diera sus frutos.
¡Y gracias a los donantes de Feed the Children, así fue!
Gracias al apoyo de personas solidarias, Feed the Children pudo poner en marcha programas para apoyar la educación de manera integral en la comunidad de Beatrice. Un programa de comidas escolares proporcionó a los estudiantes la alimentación que necesitaban para concentrarse en clase. Se instalaron estaciones para lavarse las manos y estaciones de recolección de agua para mejorar la higiene. Los educadores recibieron información actualizada sobre métodos de enseñanza, y esos beneficios se transmitieron a su vez a los estudiantes.

Estos programas ayudarán a todos los compañeros de Beatrice, pero son especialmente beneficiosos para las alumnas. Según UNICEF, Las mujeres que completan su educación secundaria ganan el doble que las que no lo hacen. Son menos propensas a tener embarazos adolescentes y a sufrir las complicaciones de salud que estos acarrean.
Para Beatrice, su apoyo le iluminó el camino hacia una vida mejor.
“La educación es mi faro”, dice feliz.






