
Donde la estabilidad echó raíces en el norte de Malaui: la historia de Catherine
La mañana llega suavemente al norte de Malaui. Las colinas están verdes y las familias siguen sus rutinas, marcadas por estaciones que no siempre pueden predecir. En las comunidades rurales de esta zona, la seguridad alimentaria, el acceso al agua potable y los ingresos estables determinan cómo se desarrolla la infancia.
La estabilidad depende de lo que las familias puedan cultivar, ganar y proteger juntas. Cuando los recursos cambian, ya sea por dificultades económicas o por condiciones climáticas extremas, la recuperación puede llevar años. Y cuando eso ocurre, los niños pequeños son los que más sufren las consecuencias.
Transportando más de lo que un hogar puede contener
Catherine, de treinta y un años y madre de cuatro hijos, solía empezar el día haciendo cálculos: cómo estirar lo poco que tenía para asegurarse de que todos tuvieran algo.
Los pequeños trabajos a destajo proporcionaban ingresos irregulares. A menudo no había suficiente comida. Su hija menor, Ackness, de tres años, padecía una enfermedad recurrente que requería repetidas visitas a la clínica local.
El agotamiento físico era intenso. El peso emocional era aún mayor.
“Hubo un momento en el que mi familia perdió toda esperanza”, recuerda Catherine. “Estaba agotada de mendigar constantemente comida y productos de primera necesidad, pero como madre, rendirme nunca fue una opción. Por muy difícil que fuera, tenía que encontrar la manera de poner comida en la mesa todos los días”.”
Así que Catherine se puso a trabajar. No había margen para los contratiempos, ni margen para planificar. Solo sobrevivir.
Pequeños pasos hacia terreno firme
El cambio no se produjo en un solo instante. Un cambio duradero comienza con la creación de una estructura, que es lo que hizo Feed the Children.

Cuando Feed the Children introdujo programas en la aldea de Catherine, el primero al que se inscribió fue la Asociación de Ahorros y Préstamos de la Aldea (VSLA). El modelo es sencillo pero eficaz: los miembros de la comunidad ahorran pequeñas cantidades de dinero de forma regular, ponen en común sus fondos y acceden a pequeños préstamos para invertir en actividades generadoras de ingresos.
Para Catherine, ese primer ciclo de ahorro representó algo nuevo: control.
Con los ahorros, Catherine compró un pequeño terreno. Comenzó a cultivar maíz y verduras, e invirtió en dos cabras. Las plantas y los animales no solo proporcionaban alimento a Catherine y su familia, sino que, con el tiempo, se convirtieron en recursos que podía vender para obtener ingresos adicionales para pagar las cuotas escolares y otros gastos.
Al mismo tiempo, comenzó a asistir a las sesiones del Grupo de Cuidado, reuniones dirigidas por compañeros en las que los padres aprenden lecciones prácticas sobre higiene, saneamiento, alimentación infantil y prácticas seguras relacionadas con el agua. Estas sesiones forman parte de la estrategia de Feed the Children's Health & WASH (agua, saneamiento e higiene), que proporciona a los cuidadores los conocimientos necesarios para aplicar las mejores prácticas en materia de seguridad y salud del agua en el hogar.

A partir de ese momento, el cambio fue constante, consistente y sostenible. Catherine tuvo más acceso al agua potable. Sus hijos ya no pasaban hambre y la comida que comían era más saludable. Catherine podía planear el futuro, en lugar de limitarse a reaccionar ante el presente.
“Ahora puedo cultivar mis propios alimentos y preparar comidas nutritivas para mis hijos”, explica. “Ahora puedo satisfacer las necesidades diarias de mi hogar”.”
Un comienzo más saludable
Pero la transformación más grande, y más importante, se produjo en su pequeña hija Ackness.
Después de inscribirse en el Centro Comunitario de Cuidado Infantil (CBCC) de su localidad, Ackness comenzó a recibir VitaMeal, una mezcla fortificada de maíz y soya que aporta los nutrientes esenciales para el desarrollo de la primera infancia.
“La salud de mi hija ha mejorado mucho desde que se inscribió en el CBCC”, dice Catherine. “Antes, las visitas frecuentes al centro de salud formaban parte de nuestra vida cotidiana, pero eso ha cambiado por completo. Gracias al programa de alimentación escolar introducido por Feed the Children, mi hija ahora está sana, activa y fuerte”.”
Un hogar, un cambio más amplio
Hoy en día, el huerto de Catherine produce verduras durante todo el año. Sus cabras representan seguridad durante las temporadas difíciles. Sus hijos tienen un acceso más constante a la comida, la educación y la atención médica.
Pero la transformación no se detuvo en casa.
El grupo de ahorro fortaleció la resiliencia financiera en todo el pueblo. Los grupos de cuidado proporcionaron conocimientos que pueden transmitirse de un hogar a otro y compartirse entre generaciones. Los CBCC proporcionan tanto nutrición como aprendizaje temprano, lo que refuerza las trayectorias educativas a largo plazo.

El enfoque de desarrollo comunitario centrado en los niños de Feed the Children genera un cambio sostenible al trabajar en cuatro ámbitos interconectados: seguridad alimentaria y nutricional, salud y agua, saneamiento e higiene, educación, medios de vida y resiliencia. En conjunto, estos sistemas pueden sentar las bases para un nuevo camino más saludable para los niños y las comunidades. Se trata de algo más que una intervención puntual: refuerza los sistemas de apoyo que rodean a los niños para que las familias puedan mantener el progreso.
Catherine siente ese cambio en su propia vida.
“Este apoyo no solo ha transformado la vida de mi hija, sino que también ha traído esperanza y cambios positivos a todo nuestro pueblo”, afirma.
Hoy en día, Catherine sigue despertándose antes del amanecer. Pero ahora sus primeros pensamientos ya no se centran en lo que le falta por hacer hoy, sino en lo que está construyendo para el mañana.







